Muchas empresas realizan inversiones importantes en plataformas de datos modernas. Sin embargo, aún existe una pregunta clave: ¿son realmente eficientes estas arquitecturas de datos? Y, sobre todo, ¿cómo puede medirse esa eficiencia en entornos basados en datos? Sin indicadores claros de rendimiento, las organizaciones suelen basarse en estimaciones aproximadas o en expectativas que no siempre se cumplen en el uso real de los datos.